Nacida y criada en San Mateo de Cangrejos, rodeada de jíbaros que dejaron las montañas buscando sobrevivir y de los descendientes de los negros libertos, de cimarrones. En un mundo donde la magia de los espíritus, el aviso de los ancestros invisibles y de la naturaleza, nos hacían vivir entre dos mundos. No podía faltar la asistencia a la misa todos los domingos así como los bautismos cuya celebración teminaban en una fiesta escandalosa.  No olvido a mi abuela, católica hasta el tuétano, que encendía muchas velas en platillos el dia de todos los muertos.


Llevo en el alma grabadas las experiencias de los "Transformers" (los que se convertían de una vida de excesos) de todos los tiempos y los cuentos del barrio que hacían de los hombres y mujeres de barro, héroes en los toques de los cueros de los panderos y los barriles de bomba. Los acordes de guitarra que salían de las velloneras en los colmados y cafetines donde se reunían los hombres del barrio, construían la atmósfera donde jugábamos los niños "al chico y al esconder". Crecí en  entre las fábulas que contaban los mayores, cuyo contenido fantasmagórico nos obligaba a caminar sigilosos en la tierra, con las antenas encendidas, para localizar el fantasma, el espíritu de causa o los defectos del alma del observado que este debía corregir en esta vida para enderezar sus caminos.  Testigo de la evolución de la conciencia colectiva de cada tribu en mi barrio.


Creyente por experiencia, que llegó arrasando con los santos preceptos (incluyendo los días de ayuno y abstinencia). Caminante de los mundos invisibles, donde otra vez, la experiencia le quitó lo de místico a la fábula, y creció en mí la certeza de que nada ni nadie puede remover de nosotros la maravilla que es vivir, excepto nosotros mismos. Crecí en mundo donde ví la encarnación de la lírica del Maestro Tite Curet Alonso quien magistralmente cuestiona aquello de Sorongo Dime Sorongo. (Busque la letra de la canción). 

En mi búsqueda encontré que la espiritualidad en una experiencia a la que nos exponemos buscando claridad para manejar las vivencias que nos retan. Siendo ello confuso, me propongo todos los días hablar sobre la importancia de la claridad mental y de la aplicación del sentido común a los asuntos que nos ocupan.

 
Esto sé: todos tenemos un propósito en este plano y todo reto tiene el propósito de acelerar la expansión de nuestra alma para recordar quiénes somos. Los seres de luz, los Arcángeles, los maestros, son una sola voz que nos asiste en este proceso de vida.


El ejercicio supremo de mi alma es mirar hacia adentro y enseñarte a comprender el mensaje del esotérico. Que aprendas a ejercer la magia de tu ser en armonía con principios espirituales para resolver los retos de la vida.


Quiero que aprendas a ensamblar tus sueños y que en tu vida se manifiesten todos y cada uno de ellos.  Es posible.

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